rápido y fiable, con vida de sensor muy larga
El testo 316-4 permite detectar, según el fabricante, de forma rápida y fiable, fugas de todos los refrigerantes comunes (CFC, HCFC, HFC, H2) en sistemas de refrigeración y bombas de calor. Al detectar una fuga, un visualizador cambia de color verde a rojo y el detector emite una señal acústica, también audible a través de un auricular, en ambientes ruidosos.
Un indicador de máximo nivel de fuga en la zona facilita su localización. Una sonda flexible facilita el posicionamiento del sensor alrededor de tuberías o el acceso al lugar a comprobar. Mediante un simple cambio de sensor, que puede realizar el usuario, puede utilizarse para detectar amoníaco (set 2). Sus dimensiones son 190x57x42 mm y pesa 348 g. Puede funcionar en el margen de -20 a 50°C y la autonomía de la pila se especifica en 6 h. Además del instrumento, el suministro incluye maletín de transporte, alimentador/cargador y auricular.